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  • Misión del Escritor Espírita en la Sociedad Contemporánea
    Escreve: Humberto Mariotti
    Em: Fevereiro de 2010

  • 1. LA CREACIÓN LITERARIA ESPÍRITA COMO MENSAJE DE LA VERDAD

    La producción literaria a la luz del espiritismo no es un acto puramente mecánico-cerebral, puesto que toda creación artística revela la dimensión espiritual del Ser. El Espíritu crea basándose en la propia experiencia existencial y, en la mayoría de los casos, lo hace estando en relación con el mundo invisible. El escritor, al mover los resortes de su propio psiquismo, crea una atmósfera favorable para el mediumnismo literario.

    Esta situación en que se situa el escritor espírita determina un concepto de la literatura que lo coloca en un nuevo plano moral y espiritual. La producción literaria deviene un fenómeno estético destinado a penetrar en la esencia anímica del hombre a fin de esclarecerle el sentido de la vida. Las letras no son empleadas sólo para conformar un estilo o reflejar los problemas de una época. La literatura se manifiesta como la expresión de un anhelo espiritual basado en la verdad. No es tampoco el instrumento para describir estados sensuales de la sociedad. Las letras a la luz del espiritismo son como "cuerpos" en los cuales encarnan las ideas acerca del hombre considerado como un Espíritu y de lo que representan ontológicamente la existencia y el universo. En consecuencia, el estilo literario aparece mediante la vocación que el escritor, ponga en sus manifestaciones. Deja pues de ser un ornamento con el cual se quiere revelar la única finalidad de las letras consistente en originalidades sintácticas.

    El escritor bajo la inspiración espírita deberá sentir al hombre y a todas las manifestaciones de la vida como una realidad condicionada por una teleología transcendental. Escribirá pensando en el destino del hombre y demostrará que es un Espíritu reencarnado; pero fundamentalmente evidenciará que el mundo invisible puede entrar en relación con el visible y que la creación literaria es una simbiosis psíquica entre Espíritus encarnados y desencarnados.

    La creación literaria dejará de ser la resultante de una ficción para transformarse en un imperativo estético y espiritual de la verdad. A la luz del espiritismo la literatura es un fenómeno moral que ilumina la existencia del Ser. La fórmula fundada en "el arte por el arte" se traducirá en "la belleza por la verdad", porque el bien y la verdad como sostenes del hombre universal devendrán valores morales aptos para ensanchar la dimensión espiritual del Ser.

    El estilo literario será claro y comprensible al responder a una finalidad ética. No habrá solamente una literatura para eruditos en lo que respecta a estilos ni tampoco una temática inspirada en las degradaciones del sexo como ocurre entre algunos escritores contemporáneos. La literatura será un instrumento artístico para impulsar la evolución del Espíritu encarnado y de la humanidad. Pues a pesar de lo que opinan ciertos críticos la literatura tendrá una finalidad, es decir responderá a un propósito existencial y humanista. Contendrá al hombre en sus más variadas situaciones morales y espirituales. Será una guía para la evolución individual y general y sus propósitos responderán al verdadero sentido de la vida. De este modo el concepto espírita del Ser convertirá a la creación literaria en una enseñanza filosófica y religiosa del hombre. La fórmula clásica del "arte por el arte" se transformará, como ya dijimos, en "belleza por la verdad". Esta evolución del arte convertirá además a la creación literaria en una mensaje para la humanidad.

    De ello ya poseemos pruebas si analizamos las consecuencias que determina la producción mediúmnico-literaria de Francisco Xavier que ha escrito obras como Pablo y Esteban, Ave, Cristo, Hace Dos Mil Años, Parnaso de Allá Túmulo, Antología de los Inmortais, A Camino de la Luz etc. en cuyas páginas prevalece el sentido espírita del hombre y la realidad del concepto ético-cristiano. Es una literatura sin artificios ni barroquismo de ninguna especie. Existe en ella un compromiso espiritual con la verdad trascendental del Ser, por cuya razón es una obra literaria ubicada en el realismo espiritual del hombre y no en los planos puramente materiales, es decir, en ese naturalismo que se inicio en Francia a través de la obra de Emilio Zola.

    En efecto, la literatura a la luz del espiritismo es un mensaje de fe y de luz. Se dirige al hombre para decirle que es un Espíritu inmortal y que su destino es el de evolucionar hacia Ia verdad mediante el proceso moral de la reencarnación.

    En este aspecto es donde se observa nítidamente la diferencia que existe entre la literatura basada en el concepto materialista del hombre y la que se funda en el concepto espiritista del Ser, es decir en un hombre cuyo sentido ontológico responde a la divisa kardeciana que expresa: Nacer, morir y renacer, tal es la ley y progresar siempre.

    Ahora bien, la literatura que se funda en este lema presentará un concepto vivo e inmortal del hombre. Se hunde en lo preexistencial del Ser descubriendo sus raíces ontológicas que generan sus variados determinismos individuales. En esta concepción espírita de las letras la novelística tomará al hombre como un ser dependiente de la ley de causas y efectos, por cuyo motivo no hay solución de continuidad entre el hombre del presente y el de ayer. El hombre, en efecto, se presentará como una prolongación espiritual que no se interrumpe con la crisis de la muerte. De modo que el escenario de la novelística espírita estará influenciado por la acción de lo invisible y las reacciones morales procedentes de situaciones preexistenciales del Espíritu reencarnado.

    La novela corriente sólo tiene vinculaciones con el tiempo actual del hombre; en cambio, en la novela espírita el hombre aparecerá siempre como un Espíritu que estuvo en el pasado y que vive en el presente para seguir estando en el futuro. Es decir que las acciones y procesos humanos no concluyen con la muerte del individuo, sino que son efectos que se proyectan a través del tiempo espiritual e histórico.

    Marcel Proust se ocupo en su gran producción literaria de ir en busca del tiempo perdido (así se intitula una de sus obras), pero no logro penetrar ampliamente en ese "tiempo perdido" al no utilizar los "tiempos palingenésicos" del Ser tal como lo ve y interpreta el espiritismo. El drama, el conflicto, la tragedia en la narrativa común son efectos de un presente que no alcanzan a definir lógicamente sus orígenes. Sin lo preexistencial tanto el arte como la ciencia se encuentran frente a situaciones humanas realmente insolubles. Este problema en el campo general del conocimiento halla una apertura hacia la anterioridad palingenésica del hombre cuyos hechos latentes en el seno del pasado pueden proyectar luz sobre los enigmas del Ser visto sólo a través de su tiempo presente.

    Lo mismo ocurre con el fenómeno poético el cual está tan próximo al fenómeno mediúmnico. Pues al considerar el fenómeno surrealista como una expresión automática de la creación poética se puede llegar a la conclusión de que el subconsciente y la llamada escritura automática sólo se explican ampliamente si se relaciona el fenómeno surrealista con el fenómeno mediúmnico. No habrá un claro automatismo surrealista si no se recurre a la reencarnación y la psicografía, bases indispensables de toda literatura automática o supranormal.

    Ahora bien, la literatura espírita en sus más variadas manifestaciones no es sólo una escuela ni tampoco un estilo barroco con el cual se quiere dar nacimiento a una nueva corriente literaria. Las letras espíritas son, por encima de todo, un mensaje de consuelo y esperanza para las almas reencarnadas en un momento tan dramático de la historia. Es un mensaje inspirado en el amor evangélico y que, mediante la belleza, derrama sobre la humanidad las inmortales palabras, siempre como divinos poemas de la verdad, de aquel poeta de Galilea llamado Jesús que habló de la belleza de los lirios del campo. Porque la más excelsa obra de arte está en su evangelio donde la forma y el fondo se relacionan no sólo con la belleza, sino también con ese acto de amor incomparable que es la caridad.

    2. EL ESCRITOR ESPÍRITA Y LA INSPIRACIÓN DEL MUNDO INVISIBLE

    El escritor espírita se diferencia del escritor corriente por razones de moral estética y por la nueva instrumentalidad intelectual que ha despertado en él. Su manera de escribir no está inmersa en una soledad aislante, pues todo su Ser alcanza niveles psíquicos y espirituales que lo aproximan a esa dimensión metafísica poblada de entidades líricas y artísticas. El escritor espírita realiza su obra asociado siempre con lo invisible. Aun cuando no pueda ser considerado como un escritor psicógrafo su creación literaria estará siempre en relación con esa otra dimensión del Ser que el espiritismo llama mundo invisible.

    La creación literaria espírita es en toda circunstancia un fenómeno de inspiración. No se olvide que la inspiración es un estado psíquico-espiritual que raya con lo mediúmnico. De ahí que el escritor espírita está propenso a elaborar su obra asociado con un ser invisible, es decir con un Espíritu desencarnado que colabore con él. Este fenómeno es lo que le confiere a la literatura espírita una especie de impersonalidad, puesto que en muchas ocasiones el plan del escritor es imperativamente modificado a causa de las inspiraciones que recibe. El influjo de la inspiración cuyas fuentes están en lo invisible suele predominar en él, de suerte que en su labor literaria logra percibir la participación de un colaborador desencarnado que da a su obra características totalmente distintas de las suyas. Se siente acompañado en su labor literaria y, como bien decía Léon Denis, las páginas más hermosas son debidas a sus colaboradores invisibles.

    Este fenómeno inspirativo le da al escritor espírita una marcada tendencia hacia lo mediúmnico. De modo que su obra puede contener variados aspectos, especialmente premonitorios, los que pueden tener cumplimiento en lo futuro. Esto seria pues; el origen de la literatura profética cuya forma más expresiva se encuentra entre los profetas mayores del Antiguo Testamento. Además, la regularizaron espiritual del Ser, o sea su afirmación como ente espiritual, se debe al espiritismo, ya que el hombre recibió por él la prueba objetiva de su naturaleza inmortal. Todos los supuestos tanto espirituales como religiosos resultaron insuficientes para la demostración de una naturaleza espiritual en el hombre. Toda la historia de la filosofía está demostrando el proceso subjetivo seguido por el conocimiento; pero la demostración concluyente del hombre como Espíritu encarnado se diluyó entre las más variadas hipótesis ontológicas.

    El hombre y toda manifestación de vida se afirmaron en forma decisiva con el advenimiento del espiritismo. Y este proceso de afirmación espiritual le confirió una misión trascendental a la literatura y el arte. Por la demostración espiritual del hombre mediante el fenómeno mediúmnico las letras y la creación artística se justificaron como fenómenos ético-teleológicos, es decir, dejaron de ser artificios para expresarse como funciones estético-morales al servicio de la elevación del hombre y de la sociedad.

    El arte en todas sus manifestaciones contribuirá a demostrar que el acto literario y artístico es una expresión del hombre como un Espíritu reencarnado. Pero una estética basada en una determinada "concepción del mundo" no podrá expresar la verdad de la belleza ni la belleza de la verdad. Una estética que acepta a la Tierra como centro del universo y de la inteligencia, no podrá demostrar la realidad espiritual del hombre ni tampoco dar una nueva imagen acerca de la vida y de la muerte. Empero, el escritor y artista espíritas podrán señalar sobre bases objetivas la esencia espiritual del hombre y de la historia así como un nuevo sentido del cristianismo.

    La creación literaria y artística se desarrollará al unísono de las tres formas del conocimiento, tales como la Ciencia, la Filosofía y la Religión. Sobre estas bases el escritor espírita dará páginas de luz a la humanidad para señalarle al hombre de dónde viene, qué hace en la Tierra y hacia dónde se dirige.

    Como se verá, la literatura espírita no es una invención para distraer el ánimo de los lectores. Ella se presenta como la manifestación de los valores morales del escritor que, transformados en belleza, penetran en la realidad humana con el fin de darle un sentido trascendente y espiritual.

    El arte espírita es una manifestación estética de la verdad. Para el espiritismo la verdad no es heterogénea sino múltiple desde el punto de vista moral y formal; pero por su esencia es siempre una misma realidad tanto a través de la ciencia como de la filosofía y la religión. La esencia del arte está en la esencia de la filosofía y la religión y lo que aparentemente le da una configuración particular es la forma a través de la cual se manifiesta. Pero la verdad al ser una unidad esencial lo es también en todos los fenómenos culturales de la humanidad. Es decir que la esencia de la Ilíada es la misma que estructura tanto a la Divina Comedia como al Don Quijote de la Mancha . Las manifestaciones son, en efecto, distintas, pero el espíritu esencial de toda obra de arte es internamente una y similar.

    Las letras espíritas tienden al establecimiento de un estilo universal, puesto que son capaces de sobrepasar las separaciones que establecen los distintos idiomas. El arte y la literatura espíritas van hacia un estilo universal al considerar al hombre como un Espíritu que se vincula por la reencarnación con todos los períodos de la historia. De tal manera que el sentido espírita del arte coloca a la creación literaria y artística al nivel mismo del Espíritu que, no obstante sus reencarnaciones geográficas, es universal, cósmico y fraternal.

    El artista y escritor espíritas serán necesariamente veraces y armónicos a causa de una sublimación del periespíritu, ya que toda belleza y estilo a la luz del espiritismo no son otra cosa que efectos rítmicos captados por ese cuerpo medio del Ser llamado periespíritu.

    El clima espiritual que reviste a todas las cosas es detectado por el periespíritu del escritor espírita que escribe extrayendo "historias" de cada ser un objeto, por cuya razón las letras espíritas devienen una especie de "dictado" de lo que vibra en todo lo existente. De este modo las letras emergen de la parte invisible de las cosas como entidades vivas y se instalan en el estilo o narrativa sintácticamente ordenadas por el escritor. Pero este fenómeno no se opera por un ejercicio mecánico de la inteligencia, sino que seda por una penetración del periespíritu del escritor o artista en la esencia profunda de los seres y las cosas.

    El escritor espírita realiza su obra por ese fenómeno que en El Libro de los Espíritus se denomina emancipación del alma , es decir que su periespíritu penetra en la esencia viva de lo existente sostenido espiritualmente por el acto de creación literaria que se opera en su naturaleza estética. Los valores literarios y artísticos que se manifiestan son emanaciones graduales de la verdad y la belleza que existe esencialmente en todo lo creado.

    El escritor espírita hace penetrar en el lenguaje o en las palabras la esencia que subyace en toda realidad visible e invisible, de suerte que no es sólo el escritor quien realiza su obra, sino también esa otra realidad que es captada por él y se expresa a través de sus facultades artísticas y literarias. De este modo la obra escrita se realiza por una polarización del periespíritu del escritor con el medio ambiente. El Espíritu de las cosas habla a través de hombre de letras, fenómeno éste, como se verá, próximo al acto mediúmnico, es decir que su condición psíquica entra directamente en relación con el mundo invisible y es cuando aparece el escritor-médium, como ocurrió en el caso de Francisco Cândido Xavier.

    3. EL ARTE EN EL PENSAMIENTO DE ALLAN KARDEC

    El arte en el pensamiento de Allan Kardec adquiere un nuevo ser estético y espiritual. A su vez nos señala cuáles son los factores que intervienen en la decadencia de las artes. Pero al mismo tiempo nos muestra cómo cambia el sentido y las dimensiones del fenómeno artístico mediante la concepción espírita.

    Consideramos que sus reflexiones acerca del arte son claras y evidentes, por cuya razón se nos muestra como un filósofo del proceso artístico que supera en gran parte las concepciones de su compatriota Hipólito Taine expresadas en su obra Filosofía del Arte.

    He aquí fragmentos de su esclarecido pensamiento, el cual proviene de su notable escrito intitulado Perniciosa influencia de las ideas materialistas sobre las artes en general y su regeneración por el Espiritismo. (ver Obras Póstumas)

    "La decadencia de las artes, en este siglo (y en el nuestro, agregamos nosotros), es el resultado inevitable de la concentración de las ideasen las cosas materiales, y a su vez, esta concentración es el resultado de la carencia de fe y de creencia en la espiritualidad del ser. El siglo no cosecha más que lo que ha sembrado: Quien siembra piedras no puede cosechar frutos . Las artes no saldrán de su letargo sino en virtud de una reacción hacia las ideas espiritualistas".

    Consideremos este otro fragmento de Kardec:

    "Como el arte cristiano sucedió al pagano, transformándolo, el arte espiritista será complemento y transformación del arte cristiano. En efecto, el espiritismo nos demuestra el porvenir desde un nuevo aspecto más a nuestro alcance. Según él la dicha está más cerca de nosotros, está a nuestro lado, en los Espíritus que nos rodean y que nunca han cesado de relacionarse con nosotros. La moral de los elegidos y de los condenados no está aislada; existe incesante solidaridad entre el cielo y la tierra, entre todos los mundos de todos los universos; la dicha consiste en el mutuo amor de todas las criaturas llegadas a la perfección, y en la constante actividad cuyo objeto es el de instruir y conducir hacia aquella misma perfección a los que están atrasados. El infierno está en el corazón del mismo culpable que halla castigo en sus propios remordimientos, pero no es eterno, y el perverso, entrando en el camino del arrepentimiento, encuentra la esperanza, sublime consuelo de los desgraciados.

    "¡Qué inagotables manantiales de inspiración para el arte! ¡Qué obras maestras de todo género no podrán originar las nuevas ideas, reproduciendo las escenas tan múltiples de la vida espiritista! En vez de representar despojos fríos e inanimados, se verá a la madre teniendo a su lado a la hija querida en su forma radiosa y etérea; la victima perdonando a su verdugo; el criminal huyendo en vano del espectáculo sin cesar renaciendo de sus culpables acciones; el aislamiento del egoísta y del orgulloso, en medio de la multitud; la turbación del Espíritu que nace a la vida espiritual etc., etc. Y si el artista quiere levantarse por cima de la esfera terrestre hasta los mundos superiores, verdaderos edenes en que los Espíritus adelantados gozan de la felicidad adquirida, o reproducir algunas escenas de los mundos inferiores, verdaderos infiernos en que reinan como soberanas las pasiones, ¡qué conmovedoras escenas, qué cuadros palpitantes de interés no reproducirá!

    "Sí, el Espiritismo abre al arte un campo nuevo, inmenso e inexplorado aun, y cuando el artista reproduzca con convicción el mundo espiritista, tomará en semejante origen las más brillantes inspiraciones, y su nombre vivirá en los futuros siglos, porque a las preocupaciones materiales y efémeras de la vida presente, sustituirá el estudio de la vida futura y eterna del alma ".

    En efecto, el espiritismo presenta en realidad una nueva escuela literaria y artística la cual dará en el futuro las nuevas manifestaciones estéticas que tanto se esperan. La belleza espírita masque un arte de la forma expresará un arte del concepto. Porque en el concepto artístico, esto es, en el fundamento y raíz de las cosas visibles e invisibles, es donde se halla la esencia del arte. Kardec nos dice que cuando el conocimiento reconozca la reciprocidad que deberá existir entre el elemento material y el elemento espiritual, ese día se completará la teoría general del arte y del saber filosófico.

    El sentido espírita de las letras nos coloca frente a una nueva perspectiva de la creación literaria. Nos da un mundo espiritual nuevo, el cual vivo y actuante en torno del escritor dará a su obra un elemento metafísico que hará de ella no sólo estilística o descriptiva sino también un acto religioso capaz de captar la realidad del mundo invisible. Por eso el arte espírita podrá proclamar lo siguiente: "La inmortalidad es tan real donde parece que se muere, que el trabajo y el entusiasmo de los muertos se reflejan en las miradas y en los movimientos de los vivos. ¡Es que el Espíritu de los que murieron habita entre las almas de los que viven!" (Cf. Daniel Suárez Artazu: Marietta, páginas de dos existências).

    4. LA LITERATURA EN EL PENSAMIENTO DE LÉON DENIS

    El autor de El Gran Enigma escribió una monografía intitulada El Espiritismo en el Arte en la cual pone en evidencia los nuevos horizontes que le abre la música al ser humano. Léon Denis, poeta de las ideas espíritas, comprendió hondamente lo que significa el papel del espiritismo en la creación literaria y artística. Era un artista de la filosofía espírita, por cuya razón puede ser considerado como el escritor más armonioso y estético tanto en la exposición de las ideas como en la prosa tan bellamente elaborada por su genio literario. Fue por eso que nos legó el estilo de la claridad por la belleza espírita.

    Veamos con cuánto ardor le habló Léon Denis a los escritores y artistas, pues él no concebía un arte que no proyectara sobre los dramas de la Tierra rayos de luz espiritual y religiosa. Por este motivo es que se reveló contra la incierta fórmula de "el arte por el arte", ya que para Denis la creación artística y literaria debe contener una finalidad y es la de iluminar la vida del hombre mediante el conocimiento de la verdad. Por eso al dirigirse a la gente de arte expresó lo siguiente: "¡Oh escritores, artistas, poetas! Vosotros cuyo número acrece todos los días, cuyas producciones se multiplican y suben como una ola gigantesca, a menudo bellas por la forma, pero débiles en su fondo, superficiales y materiales, ¡Cuánto talento desperdiciado en escenas mediocres! ¡Cuántos esfuerzos malgastados o puestos al servicio de pasiones malsanas, de voluptuosidades inferiores y viles intereses! Mientras que tan vastos y magníficos horizontes se despliegan, que el libro maravilloso del Universo y del alma se abre grandioso ante vosotros y que el genio del pensamiento os convida a más nobles tareas, a obras llenas de savia, os complacéis más a menudo en pueriles y estériles estudios, en trabajos en los que la conciencia se desvía, en los que la inteligencia desmaya y languidece en el culto exagerado de los sentidos y de los instintos impuros.

    "¿Quién de vosotros cantará la epopeya del alma, luchando por la conquista de sus destinos en el ciclo inmenso de las edades y de los mundos: sus dolores y sus alegrías, sus caídas y sus ascensiones, el descenso en los fondos de la vida, los golpes de alas en la luz, las inmolaciones, los holocaustos que son un rescate, las misiones redentoras, la participación creciente en las concepciones divinas?

    "¿Quién cantará también las potentes armonías del Universo, arpa gigantesca vibrando bajo el pensamiento de Dios el canto de los mundos, el ritmo eterno que mece la génesis de los astros y de las humanidades? ¿O bien la lenta elaboración, la dolorosa gestación de la conciencia a través de los estados inferiores, la construcción laboriosa de una individualidad, de un ser moral?

    "¿Quién cantará la conquista de la vida, cada día más plena, más amplia, más serena, más iluminada por los rayos de lo alto, la marcha de cumbre a cumbre, la persecución de la dicha, del poder y del puro amor?

    "¿Quién cantará la obra del hombre, luchador inmortal, elevando, a través de sus dudas, de sus desgarramientos, de sus angustias y sus lágrimas, el edificio armónico y sublime de su personalidad pensante y consciente? ¡Siempre adelante, siempre más lejos, siempre más alto!

    "Se nos contestará: nosotros no sabemos. Y se nos preguntará: ¿quién nos enseñará estas cosas?

    "¿Quién? ¡Las voces interiores y las voces del más allá! Aprended a abrir, a hojear, a leer el libro oculto en vosotros, el libro de las metamorfosis del ser. El os dirá lo que habéis sido y lo que seréis. El os enseñará el mayor de los misterios: la creación del Yo por el esfuerzo constante, la acción soberana que en el pensamiento hace germinar la obra y, según vuestro género de talento, os hará pintar las más bellas páginas, realizar los más hermosos poemas". (de El Problema Del Ser y Del Destino, cap. XXIII)

    Como se verá, la literatura en el pensamiento de Léon Denis es majestuosa, heroica y divina. Por eso llama a los escritores a cumplir una misión religiosa y social, ya que la única realidad que dará vigor y fundamento a la cultura es el Espíritu inmortal progresando palingenésicamente a través de las edades. Porque el arte de escribir es una facultad que ha de ponerse al servicio de la humanidad y de las grandes manifestaciones del Espíritu de Verdad que sólo sabe expresarse mediante la belleza y el amor.

    Léon Denis, repetimos, es el esteta de las ideas espíritas, el artista de la revelación de los Espíritus, por cuya razón hizo de la doctrina arte y arte de la doctrina, reuniendo en una síntesis magistral todo el contenido de la codificación kardeciana.

    5. EL POEMA ESPÍRITA EN EL PENSAMIENTO DE SALVADOR SELLES

    Salvador Selles, el gran poeta espírita español, a quien Amalia Domingo Soler comparó con las catedrales más hermosas, de España, fue el que nos legó una deslumbrante visión espírita del arte. Su egregia figura llamó la atención de sus contemporáneos por la más pura moral que ponía en todos sus actos, al punto que fue nombrado Ciudadano de Honor de la República Española por las elevadas virtudes cívicas que poseía. Fue elogiado por la crítica considerándolo uno de los poetas más profundos de su tiempo. Toda su obra poética se inspiró en la visión espírita del Ser, siendo por ello calificado como "el poeta del Espiritismo en España". Soñó en dar formas al poema espiritista sobre las bases filosóficas y existenciales de la doctrina espírita, anhelo que consideramos ha logrado, pues sólo con analizar sus libros Hacia el Infinito, El Temblor de Tierra Barrabás, sus traducciones de Víctor Hugo y sus magníficas odas a Allan Kardec se comprobará que Salvador Selles, junto con Antonio Hurtado, otro genio de la poesía espírita española, dejó estructurado como una realidad estética innegable el poema espiritista. He aquí lo que pensaba al respecto: "Yo conservo el ensueño de un poema, del poema espiritista, a través de los combates, a través de las procelas, por encima del naufragio de ilusiones y esperanzas, ¡por encima de vorágines y abismos que tragaron para siempre mis venturas! Yo realizaré ese ensueño supremo de mi vida, yo daré formas y concreción a ese ideal, yo versificaré esa altísima epopeya. Y aprisionaré en estrofas ese ensueño soberano aquí o allá , en la tierra o en el cielo, en los días o en siglos, ¡en el infinito y en la eternidad! Quiero ser el poeta del Espiritismo y lo será contra el tiempo y el espacio. El genio se compone de paciencia. Ante lo deslumbrador de ese ideal, yo tomo asiento, yo espero confiado. Y en mi confiada espera, irán filtrándose en mi mente todos los efluvios, todos los fulgores de la altura; y la Naturaleza, observada y sentida con amor, depositará en mi corazón sus bálsamos y esencias en estado de poesía; y los rayos luminosos de la espléndida Creación al compenetrar mi ser le harán cual astro, y un destello de ese sol será el poema.

    ¿Y qué asunto, qué argumento se presentó jamás a la consideración de un poeta, como el argumento espiritista? Por lugar, por escena, el Infinito; por tiempo, por duración, la Eternidad. Los mundos, los universos, las creaciones por diversos escenarios, las razas, las humanidades por distintos personajes, y Dios, el rey supremo, el supremo emperador, en la cumbre inaccesible presidiendo el drama universal, la universal transformación; dirigiendo los innúmeros combates que van terminando en ¡numeras victorias, en gloriosa, en infinita transfiguración! Y a través de esos espacios, a través de esas esferas, a través de esas edades, en el transcurso de esos siglos como el héroe principal de esa epopeya, ese misterioso ser llamado Espíritu. Vedle en su origen, en sus transformaciones, en la explosión de su hermosura, de su magnificencia y su poder. Vedle larva, monstruo, fiera, criatura racional, genio sublime, divinal arcángel, Dios particular en su trono de esplendores, sol espiritual en un punto del espacio, irradiando a infinitos puntos, inundando en torrentes de hermosura, en océanos de belleza millonadas de creaciones que a su influjo soberano, a su soberana voluntad palpitando como polvo en sus destellos, piérdanse en espacios insondables, a cumplir las decisiones del Espíritu hecho Sol.

    "Contemplad el espectáculo: nacimientos, vida y muerte de los mundos infinitos, que van pasando del estado de geológicos infiernos al de edénicas moradas, a la dispersión y fin en el vacío. Sobre esos globos, que desenvuelven sus tremendas fases, los Espíritu s, que desarrollan sus terribles o celestes formas. Los universos, las esferas, las creaciones, los infiernos, los purgatorios, los paraísos; sobre ellos, las larvas, las hidras, los dragones, las criaturas racionales, el genio, el arcángel de seis alas que Isaías y que MiIton vieron, el altísimo querubín que dibujó Doré, el Mesías de Klopstock, el Redentor de Juan de Juanes, el sol divino, el Dios particular en las alturas, dirigiendo mundos... Y todo ese inmenso ritmo, esas octavas reales transfiguración suprema, todo contenido en el Creador, el Creador contenido en un poema, palpitando en una estrofa, deslumbrando en sólo un verso... ¡Ved el ideal! ¡Imposible! decís. Enhorabuena, masen cualquier palabra de Jesús se encierra Dios." (del libro Hacia el Infinito)

    Como podrá apreciarse, tres grandes figuras del espiritismo como lo son Kardec, Denis y Selles, señalaron cuál es la tarea de los hombres de letras espíritas, es decir, pusieron de manifiesto cuáles son los nuevos horizontes que le ofrece la doctrina espírita a la creación literaria. En un momento en que la literatura está carente de toda concepción espiritual de la vida, se hace indispensable el dar a conocer a la cultura moderna los valores estéticos que posee el espiritismo. El renacimiento religioso y moral de la Tierra sólo se producirá mediante la objetividad espiritual del realismo espírita. El hombre volverá al Evangelio y al Espíritu por las revelaciones mediúmnicas, cuyo contenido moral se corresponde con el sentido estético del Ser. Es decir que la moral cristiana despertará en el hombre el sentido espiritual de la belleza, al punto de revelar un nuevo aspecto de la sabiduría divina.

    6. SALUDO A LOS ESCRITORES Y PERIODISTAS ESPÍRITAS BRASILEÑOS

    Lleguen nuestros saludos fraternales a esa reunión de escritores e intelectuales espíritas con nuestra más profunda vocación literaria inspirada en el pensamiento evangélico de Jesús. Anhelamos que el Espíritu de Verdad mueva e inspire la pluma de quienes tienen la misión de dar a conocer los valores estéticos y literarios que el espiritismo aporta a la cultura de los nuevos tiempos. Pedimos a los Grandes Guías de nuestra América y del mundo entero que los escritores espíritas pongan de manifiesto las realidades espirituales del espiritismo, puesto que sólo por él se operará un renacimiento de las letras y las artes en el mundo contemporáneo. Pues debemos proclamar que la creación literaria no es una tarea exclusivamente humana, sino que ella está vinculada al genio espiritual del mundo invisible. Debemos demostrar que el escritor espírita posee siempre las características de un creador mediúmnico sin ser propiamente dicho un médium psicógrafo.

    Ha llegado la hora para que la literatura espírita revitalice la creación literaria basada en el concepto nihilista del hombre y del Espíritu. La literatura es una de las formas más bellas para la difusión de los principios de la doctrina espírita. Por eso, hermanos brasileños, os recordamos este concepto mediúmnico que tiende a llevar el quehacer del hombre cristiano al más puro mundo de los hechos morales: " Hombres, os invitamos al divino concierto; que vuestras manos pulsen la lira; que vuestras voces se unan que en himno sagrado, se extiendan y vibren de una a otra parte del Universo ". (del "Prefacio" de El Evangelio Según el Espiritismo, de Allan Kardec)

    Anhelamos que el Espíritu de los escritores y periodistas brasileños actúen de continuo bajo el influjo de ese dictado mediúmnico a fin de que en el Nuevo Mundo se convierta en una realidad este lema: "El arte por la verdad". Además, es conveniente recordar la luminosa divisa de los espíritas españoles, en 1888, en la ciudad del Auto de Fe, Barcelona, que expresa: Hacia Dios por el Amor y la Ciencia . Que vuestras almas al movilizar vuestras plumas produzcan, como ya lo están haciendo, una literatura inspirada en el Amor y la Ciencia aproximando de este modo las vías de la razón a los canales de la intuición. Que los poetas espíritas canten las dos grandes dimensiones del Ser: la Encarnación y la Desencarnación para que hombres y pueblos sepan que el Espíritu es una realidad no sólo como un concepto metafísico, sino como una expresión viviente y comunicante de la inmortalidad del Ser.

    Las bellezas de la creación literaria encontrarán en el espiritismo las bases morales que las afirmen y sustenten frente a ese avasallante feísmo con que se pretende reemplazarlas. Recordemos que la belleza es una de las formas más evidente de lo divino y del amor evangélico. El evangelio de Jesús a la luz del espiritismo es la única esencia espiritual que le conferirá a la literatura una misión orientadora para los Espíritus encarnados y desencarnados. Sin amor la belleza será un artificio que se desmoronará frente a la realidad material del hombre. Sólo una belleza asentada en el Evangelio le dará fundamentos morales a la creación literaria. Un escritor sin amor y sin belleza en su producción no llegará nunca al principio palingenésico de los Espíritus. La literatura espírita es una nueva expresión del arte, puesto que en su elaboración está siempre presente la intervención inspiradora del mundo invisible.

    Hermanos brasileños: Que ese VII Congresso Brasileiro de Jornalistas e Escritores Espíritas contribuya a la formación de una nueva conciencia espiritual del hombre y que Jesús el Divino Artista de todos los tiempos ilumine e inspire las plumas vuestras en esta hora tan dramática para el destino de la humanidad.

    Buenos Aires, 1979.

    TESES - ENCAMINHAMENTOS

    Sob a presidência do mui digno operoso professor Deolindo Amorim, a Comissão encarregada de analisar as teses procedeu aos necessários encaminhamentos.

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    TESES- PARECERES E TRANSCRIÇÕES

    MISIÓN DEL ESCRITOR ESPÍRITA EN LA SOCIEDAD CONTEMPORÁNEA
    Tese de Humberto Mariotti, de Buenos Aires.
    PARECERES:

    — Trata-se de um estudo muito bem desenvolvido e, pela sua natureza, inteiramente adequado ao caráter de nosso congresso. Nesta contribuição, o autor faz observações muito objetivas sobre o jornalismo e a literatura espíritas na atualidade, como também a respeito da influência do espiritismo nas artes. É um estudo amplo, claro e oportuno. De minha parte, sou pela aceitação deste trabalho, como contribuição realmente valiosa. (Deolindo Amorim)

    — De acordo com o parecer acima. Que se realize o desejo do irmão Mariotti, exposto nas palavras finais desta tese, realmente muito boa. (Pedro Franco Barbosa)

    — Mariotti oferece a este Congresso elemento da mais alta valia, fruto da sua vasta inteligência como estudioso do espiritismo. Com o presente trabalho, concordo em gênero, número e grau. (Laurindo Cavalcante de Araújo)

    — Contribuição de alto valor para consolidar a responsabilidade do jornalismo e da literatura espíritas. (Maria Edwiges)

    TRANSCRIÇÃO


    Buenos Aires, novembro de 1979.

    llmos. Senhores
    Dr. Francisco Thiesen,
    Presidente da Federação Espírita Brasileira
    e professor Deolindo Amorim,
    Presidente da Associação Brasileira de Jornalistas e Escritores Espíritas.
    Rio de Janeiro - Brasil

    Senores concorrentes al VII Congresso Brasileiro de Jornalistas e Escritores Espíritas.
    Con mi mayor respeto y afecto fraternal para todos,

    Ruego a ustedes, estimados amigos y hermanos, quieran aceptar mi modesto trabajo intitulado Misión del Escritor Espírita en la Sociedad Contemporánea, siempre y cuando resulte de utilidad para ese Congreso y la causa del espiritismo.

    Con él hago votos para que la literatura y el periodismo espíritas penetren en la cultura materialista del mundo moderno con el objeto de demostrarle que sólo el amor y la verdad pueden guiar a los pueblos e iluminar las almas fortificando-las en las duras luchas cotidianas. Quiera el Espíritu de Verdad que ese importante Congreso ponga de manifiesto ante la cultura brasileña y de la humanidad entera que el arte de escribir sólo cumplirá su elevada misión si se inspira en los ideales del Evangelio y en la luminosa figura de Jesús. Pues la literatura sólo llegará a ser una cátedra de moral si difunde los ideales de aquel Divino Artista que por enseñar la caridad y la belleza sufrió ofensas y persecuciones.

    Deseando que las resoluciones de ese VII Congresso Brasileiro de Jornalistas e Escritores Espíritas iluminen el destino espiritual del hombre y los caminos de la Inteligencia, este amigo y hermano que mucho admira la labor espírita de ese amado Brasil, los saluda a todos con sinceros afectos fraternales.

    Humberto Mariotti

    Fonte:
    Anais do VII Congresso Brasileiro de Jornalistas e Escritores Espíritas – 1979, pág. 91.
    Instituto Maria - Departamento Editorial – Juiz de Fora-MG.

    Humberto Mariotti (1905-1982), poeta, escritor, jornalista, conferencista e intelectual espírita argentino. Presidiu a Confederação Espírita Argentina em 1935/1937 e 1963/1967. Esteve, junto com Manuel S. Porteiro, no Congresso Espírita Internacional de Barcelona (1934). Foi também vice-presidente da Confederação Espírita Pan-Americana (Cepa) em duas gestões. Escreveu, dentre outras obras: Dialéctica y Metapsíquica; Parapsicologia y Materialismo Histórico; El Alma de los Animales a Luz de la Filosofia Espírita; En Torno al Pensamiento Filosofico de J. Herculano Pires; Victor Hugo, el Poeta del Más Allá.